La elección de Bachelet como presidenta de Chile marcó uno de los mayores hitos en la historia republicana del país al ser la primera mujer electa para ejercer el máximo cargo gubernamental. Pese a las altas cifras de aprobación y popularidad al iniciar su mandato, al término de la que se llamó «luna de miel», Bachelet debió enfrentar una serie de diversos conflictos, que generaron fuertes divisiones y crisis en la coalición de gobierno como asimismo durísimas críticas y reproches por parte de la oposición.
Tras su mandato, Bachelet asumió como secretaria general adjunta de las Naciones Unidas, con el fin de encargarse y desempeñar la dirección ejecutiva de la recién creada agencia ONU Mujeres. Sin embargo, la ex-presidenta se mantuvo como una de las figuras políticas mejor evaluadas por la ciudadanía chilena, lo que motivó su regreso al país en marzo de 2013 para convertirse nuevamente en candidata a la presidencia. Elegida en primarias como candidata del pacto conformada por la ex Concertación y otros partidos de izquierda, Bachelet obtuvo una amplia mayoría de los votos en las elecciones presidenciales de 2013 y fue reelecta para un segundo período, el que inició el 11 de marzo de 2014.

